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YA NUNCA MÁS

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Cuando sea mayor no voy a venir a verte. Te quedarás aquí, esperando por mí, sin que ese timbre suene ni una sola vez en toda la semana, en todos los meses, en todos los años.

Cuando sea mayor se te va a tener que olvidar que existo, porque ni el eco que mi voz lo va a
recordar tus oídos, ni te acordarás del color de mis ojos a fuerza de no verlos y dudarás de mi olor y del sonido de mis palabras, por el tiempo transcurrido.

Cuando sea mayor no esperes que me quede aquí contigo, volaré como el gorrión que se posa en los rosales de la vecina y huye en cuanto escucha el primer grito.



 Saldré de tu vida como la luz del día, silenciosa y despacito, dando paso a la noche más oscura, tenebrosa, agria y despiadada, que arrastra largas horas de incertidumbre y espera, precediendo al terror con que velas mis sueños.
Me marcharé una mañana, cuando él se haya ido, cuando el silencio nos cubra y ya no escuche tu llanto. No perderé un minuto en salir de aquí, no llevaré mi ropa ni mis libros, ni siquiera l…

DONDE TE LLEVEN LOS SUEÑOS

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Es posible que lo que dejamos detrás fuera un sueño del que un día nos hicieron despertar, aunque si nos preguntas, te hablaremos de pesadillas, de ocaso de una vida que apenas empezamos a vivir. No somos proscritos, no somos maleantes, no somos más que gente normal que huye y cree con fe que en el mundo hay sitio para todas las personas. Nos preguntamos cada día qué hicimos mal, qué nos empuja a seguir sin saber qué hay más allá y por toda respuesta, su sonrisa en esa foto nos anima a seguir, a continuar caminando, a empeñarnos en vivir porque se lo debemos, porque ella lo soñó y nosotros somos su sueño. Como cuando aquella vez nos dijo al llevarnos al colegio que aquel era el último día que íbamos a clase, que nos despidiéramos de los amigos y les dijéramos que los llevaríamos en el corazón. Era martes, lo recuerdo porque teníamos educación física y mi camiseta de baloncesto estaba aún mojada, tendida entre dos sillas del salón. Hacía tiempo que la ropa no se tendía en la azotea, por …

Cuando el pensamiento viene a confirmar la idea

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Caminar hasta donde tus pasos te lleven, sin exceso de equipaje, dejando atrás lo que no está al lado ni delante, avanzando. No forzar, no obligarse, no añorar. Lo mejor siempre está esperando por ti. Lo que no está es que nunca estuvo.





Déjeme zafarme de lo que nada me aporte, que nada merece lo que nada me afecte. No me turbe lo que no me pertenece, no me moleste ni de mi confort me prive. Déjeme donde estoy que el miedo es libre.



Hay una clara diferencia entre estar con y estar para. En los dos sentidos estuve, pero visto lo visto, mantenerse a prudencial distancia va a ser la mejor opción. Todo puede reiniciarse menos el recuerdo.




Mi pelo llevaba, creo yo, más risas que tristezas. Más fe que ilusión, porque siempre fue más sólida y menos engañosa. Una lucha constante y unas ganas tremendas de hacer las cosas bien. El espíritu crítico que me ayuda a distinguir el bien del mal y unas dos mil contestaciones dispuestas a constatarlo. Debía tener impreso algún recuerdo y algún inevitable y…

Palomas en mi tejado

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Es lo que tiene vivir en una casa, que tiene tejado. Algunas sólo tienen azotea visitable, aunque yo no sé qué será peor, tengas el techo que tengas, todo lo que está sobre tu cabeza es susceptible de ser cagado por una irrespetuosa paloma.
Vale, no es muy poético, tampoco lo son las gaviotas por mucho que corten el horizonte con su volar de uve doble, cuando las llaman las ratas del mar. Las palomas de mi tejado no recortan el horizonte, se posan y se cagan sobre mis tejas, sobre mis patios, sobre mi ropa tendida, sobre mi paciencia.


Si, es probable que si yo entendiera el lenguaje de los palomos los oiría decir que ellos estaban aquí antes que yo, que mi azotea era su sitio por derecho propio y porque nada antes los molestó, que están acostumbrados a posarse donde quieren, sin que nadie les reclame propiedad o espacio, pero es que las cosas han cambiado y queridos palomitos, ahora yo vivo aquí.

No hay nada más bonito que llevarse bien con el mundo animal, por muy animales que sean t…

Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo ...

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Hacía tiempo que no escribía en mi blog. Sin embargo alguien hoy me recordó que me leía y no quise hacerle el feo de plasmar alguna reseña, para agradecerle que no me olvide a mí.
A estas alturas ya no me preguntaba quién leería mis entradas, quizá porque estoy en otras cosas, participando activamente en los cambios de mi país, quizá porque siempre escribí para mí, sin importarme quién o quién no, apreciara mi literatura.


Pero mire usted por donde ¡que sí que me leen! ¡Cuánto honor! Y yo que pensaba que ocupaba el ciberespacio absurdamente, que apenas mis amigos entraban por cumplir.
 Oh sí, dije mis amigos, tal vez mis hermanos, tal vez algún antiguo compañero de colegio o instituto, alguien con antecedentes y conocimientos de mi persona o personalidad, alguien con la mínima paciencia para captar mis ironías y mis bromas, mis ocurrencias para cuatro, y mis pensamientos ilógicos y recurrentes.

Pero vaya que nó.
 Aquí puede entrar cualquiera. No es como facebook o twiter, donde uno ace…

A mis Treinta y Quince.

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Haciendo balance de mis treinta y quince, veo que tanto lo ganado como lo perdido ha sido necesario para ser quien soy. 
Es esta una etapa de mi vida en la que ya no temo decir lo que pienso ni me importan las reacciones que en los demás provoquen mis creencias, ya sean religiosas, políticas o morales.
Me siento libre de ir o no ir a los lugares esperados y lo único que me impide no estar donde se me espera, es la falta de tiempo, de dinero o de ganas.


He limado asperezas con el mundo. No guardo rencor, aunque tengo muy claro por dónde, por quién, o por qué no voy a volver a pasar.
He perdonado, más por mala memoria que por intención o capacidad, más por el amor que Dios me tiene que por el que yo le pueda tener al prójimo.
Tengo a mi lado a toda mi familia, siento que me quieren y que son mi raíz y la parte más alta de mis ramas. Tengo ausencias irreemplazables que me cuidan desde lo alto y me recuerdan que soy mortal y sólo tengo un tiempo para decirte que te quiero.





Tengo amigos, muchos …

De apestados y despechados

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La crisis del ébola en la que España es tristemente el primer caso europeo de contagio, así como las reacciones personales y las opiniones particulares de propios y ajenos al tema, me llevan a pensar en los difícil que es mantener la ética, la moral o, si ustedes quieren, la misericordia cristiana o el propio sentido de amor o caridad hacia el prójimo, cuando nos domina el miedo.



Conocer que los mismos compañeros de la afectada por el virus se han negado a atenderla por miedo al contagio,p que sus vecinos se afanen en limpiar todos los lugares que haya podido utilizar o tocar esta mujer, no me ha sorprendido.
 Incluso comprendo su forma de actuar, porque el miedo enturbia el entendimiento y anestesia los sentimientos, provoca reacciones que en otras circunstancias nos parecerían absurdas y saca de nuestro interior el egoísmo propio del instinto de la supervivencia.  Y en éste tema hay miedo, mucho miedo, inseguridad y falta de confianza en los que dirigen el cotarro. Ojo, que no estoy d…