UN ALTO PARA EL PENSAMIENTO, REFLEXIONES.

Nunca deja de sorprenderme la condición humana.
Somos capaces de los gestos más loables como a la vez y casi hasta al mismo tiempo, de los más bajos o soeces.
Hay quien teme la soledad con tanta intensidad que,  para no sentirse solo, se presta hasta límites insospechados a juegos de sibuaneo (palabra de mi cosecha resultante del conocido “si, buana”) que lo reducen a la mínima expresión de la dignidad.
Hay quien, por la necesidad de estar en la cresta de la ola, pasa por encima de todo y de todos olvidando hasta el menor sentido de la decencia, el agradecimiento, la amistad o la fidelidad a uno mismo y sigue los cantares de las sirenas que más gritan, suponiendo que por ello serán las más escuchadas.
He llegado a un momento en mi vida en el que me cuesta catalogarme. Me siento tan libre en mi gama de colores entre el blanco y el negro que disfruto enormemente de mi condición de ser pensante e incluso escribiente sin necesidad del reconocimiento de las masas, sólo con mi propio convencimiento de estar haciendo lo correcto.
Dormir toda la noche sin lastres ni malas conciencias es algo que valoro más que cualquier premio a la valentía por poner en mi boca los pensamientos ajenos que otros insinúan y no se atreven a decir. Ya no me llenan los falsos halagos ni me vanaglorio por estar en la onda de los pensamientos punteros o de la mayoría.

En mi particular búsqueda de la libertad, descubrí que ese es un estado físico y mental al que se llega cuando no te afectan los comentarios de los que ni conoces ni te conocen y sólo te hacen daño las malas interpretaciones de los que aprecias.
La honestidad, la falta de dobleces, la transparencia moral, son virtudes que valoro por sobre todas las cosas, sin tener en cuenta que coincidan o no con mis propios valores, porque la verdad es relativa para el género humano y jamás existieron dos personas con idénticas formas de sentir.

Si consigo coincidir en algunos puntos con la gente de la que me rodeo me doy por satisfecha porque es probable que los picos de nuestra gráfica de probabilidades puedan limarse y la vida nos regale momentos curvilíneos de acercamiento intelectual, personal y espiritual,  que nos hagan aprender a los unos de los otros para llegar a ser mejores personas.
No me gustan las apuestas, no me gusta bailar al son del que tiene puesta la radio más fuerte, no me gustan los coletazos mentales, pensar hoy una cosa de una persona y mañana darle la espalda porque no sigue mi pensamiento a rajatabla.
Me parece de una bajeza grande volver mi espalda a alguien sólo porque los demás lo hacen. Probablemente que mi espalda se vuelva o no, le afectará muy poco a la persona a quien todos se la vuelven, pero yo no quiero formar parte del muro que no la deje ver la luz del sol y es por mí y por mi propia libertad por lo que decido no ser ladrillo de ninguna muralla que coarte la libertad de nadie de ser ella misma.
El dolor no da derechos. El haber sufrido no te exime de responsabilidades. La responsabilidad de cada persona es superarse y mejorar, construir un entorno mejor para los que se quedan, romper la cadena del odio y dividir la fuerza de la venganza desbocada.

El día que el hombre entienda que es desde el amor desde donde se construye el mundo, algo cambiará para la humanidad.
Yo espero colaborar para dejar a mis hijos y a los hijos de mi generación un mundo menos  interesado del que mis padres me pudieron dejar a mí.

En este día yo les reconozco el esfuerzo de intentarlo con todas sus ganas y con muy pocos medios, el esfuerzo de enseñarme unos valores no para defenderme en el mundo, sino para participar en su reconstrucción.

 Ese esfuerzo seguramente no dará frutos en mí, pero yo confío en que podré actuar de hilo conductor hasta mis hijos, mis nietos o los nietos de mis hijos y en un futuro espero que no muy lejano, alguno de ellos pueda alcanzar a ver el final de todos los males e injusticias que hemos ido creando y dejando que subsistan, más pendientes de nuestro propio ombligo que de lo que de verdad importa al ser humano.
Chabela Jiménez.
12:25:11 . 05 Jul 2010

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