Te saludo, mi invitado.

Bienvenido al lugar. Pasa sin llamar. No hay grandes descubrimientos, en lo sencillo está casi siempre la sabiduría, aunque no es éste el caso.


Siéntate donde puedas y mira pasar la vida desde una ventana del sur. Todo parece diferente cuando se lee a media voz, ante una copa de vino. Aunque puedes gritar si quieres, la libertad es un don preciado y un signo de salud.

Permítete brindar por ella: ¡ por tu salud!

lunes, 25 de abril de 2011

DONDE MUERE LA ESPERANZA. Relato.

De no ser por el cerco de la luna no lo hubiese visto llegar. El color de su piel se fundía con la noche y las sombras de los árboles camuflaban sus pasos presurosos. Lo tengo- me dijo colocando en mi mano el fajo redoblado de billetes-. Ahora él ya podrá ser libre. Luego abrazó mi vientre y me rozó los labios con un beso rápido, demasiado rápido como para ser una despedida, pero no tan rápido como para poder evitar que viese que lloraba.
No pregunté de donde procedía aquel dinero, podía imaginar que había embargado su vida por nosotros. Me limité a entregarlo a la persona indicada del muelle, que tampoco preguntó, y a intentar convencerme de que con mi trabajo pagaría su enorme deuda. No podía salir mal. Tras el mar estaban las oportunidades, una vida nueva donde poder criar a un niño nacido libre. Trabajaría muy duro para enviar dinero y en un par de años a lo sumo volveríamos a ser de nuevo una familia.

Pensaba en él en la fragilidad de la barca, abrazada a mi cintura y a la esperanza del futuro soñado. Rodeados de agua y noche, cuarenta desconocidos en silencio, con nuestra historia a cuesta y nuestros miedos a flor de piel, intentábamos no pensar.
Observamos al patrón mirar la hora, calcular la ganancia, pensar en el siguiente embarco y en le tiempo que le faltaba para soltar la mercancía. Mercancía. Somos sólo mercancía, un trabajo de carga y descarga, lo vemos en sus ojos cuando nos mira. ¿Cómo puede el ser humano acostumbrarse a todo?
El sentimiento no aflora a su rostro en todo el viaje. Mecánico manipula la vieja barca a motor con manos expertas, sin mirarnos. Tampoco hay piedad en sus labios cuando grita que saltemos porque hemos sido descubiertos.
No todos saben nadar pero él no atiende a razones. Debe salvar el negocio a toda costa. A costa de vidas de unos seres que no poseen más que eso, su vida y su esperanza.

Tampoco yo se nadar. Intento que me escuche, convencerlo de que puede llevarnos de vuelta y quedarse con el dinero. No me importa otra cosa que conservar la vida de mi hijo, pero sómos demasiados y la barca no alcanzaría la velocidad suficiente para escapar.
El patrón forcejea con los otros hombres y la barca se vuelca. El agua helada nos recibe con un abrazo de muerte y se traga de un sorbo nuestro sueño de libertad.
Oigo voces mientras me rindo a su abrazo y pienso en la posibilidad de que todo termine aquí.
Me pregunto a dónde irán a parar los restos de las esperanzas sesgadas.
Quién podrá alimentarse del miedo y la desesperación de un semejante.
Qué será de las vidas que se rompen justo antes de empezar, que se quedan en el limbo de los sueños, caminando en círculos, justo ahí, donde muere la esperanza.

lunes, 11 de abril de 2011

Qué somos en realidad

A través de los mensaje que el entorno nos envía llegamos a la conclusión de que somos un todo, relativizado por las decisiones que con más o menos acierto tomamos. Somos lo que comemos, somos lo que vestimos, somos lo que votamos, somos lo que compramos, somos en definitiva lo que los demás ven en nosotros.

Esa forma de determinar qué cosa somos y en qué podemos convertirnos es la manera más superflua de agrupar al ser humano en géneros neutros sin identidad. No me imagino siendo una loncha de jamón o una camisa de un gran almacén, entre otras cosas porque no siempre como jamón y no siempre me gusta un tipo de moda concreto y la que me gusta no siempre puedo comprarla. Es imposible que alguien sea lo que coma o lo que vista, a no ser que existan adjetivos como: dietomediterráneo, proteínico o jamónico (de york o serrano).
Tampoco entiendo que existan personas corteinglés, gente carrefour o generación mercadillo. No me cuadra.

Ni quisiera yo que se me conociera por lo que voto, triste de mí, tendría más nombres que las de sangre real si se contaran las veces que he cambiado de pensamiento, obra y omisión. Teniendo en cuenta que estoy en mi derecho y que nada de lo que se me ofrece me convence, ni del todo ni por mucho más de dos años, es lo más lógico y lo menos traumático de los sacrificios que una se ve obligada a hacer por su país.


Pero volviendo al tema, ¿por qué ese interés en catalogar al ser humano en grupos potenciales de consumidores de lo que sea? ¿Por qué esa necesidad de aborregarnos por categorías, de agruparnos en semejantes sengún nuestros hábitos o acontecimientos? ¿No han notado aún que el ser humano es único e irrepetible? ¿Que lo que a mí puede parecer que me da la felicidad a tí puede hacerte la persona más desgraciada?

 Es necesario que reivindiquemos nuestra individualidad creativa. No para evadirnos del mundo, no para aislarnos de los demás, sino para completar una creación rica y variada de la que se puede aprender siempre, de la que siempre puede esperarse algo nuevo, algo que nos defina como seres diferentes que componen un universo único por su diversidad y múltiple por su singularidad.
   
                                    

miércoles, 6 de abril de 2011

Cultivo una rosa blanca

Qué difícil es en estos días encontrar amistad verdadera. Tendemos por sobre todas las cosas a cuidar de nuestra independencia y a salvaguardar nuestra intimidad y nos encontramos las más de las veces solos como la una, sin un hombro amigo sobre el que llorar o sin una carita sonriente para alegrarnos las notas de este trimestre de vida.

Cuánto amarga la naranja amarga y sin embargo qué buena mermelada se hace con ella. Pienso que los minutos de soledad complementan al ser humano, siempre que sea elegida y no encontrada, que ya no impuesta porque eso sería delito de omisión a un derecho tan fundamental del hombre como es el de amar y ser amado.

 La soledad, ese pájaro grande multicolor que cantaría Milanés, pero que tan negro se vuelve cuando aparece de pronto y a veces tan rodeada de gente.
Los mejores poemas se escriben en soledad, las mejores canciones, las mejores quejas, los mejores reproches, la mejor inquina, el mejor despiadado pensamiento siempre está escrito en soledad.

Y mientras tanto cultivas miles de amigos a traves de unas redes cuasi fantasmas, que es posible que sean tan poco reales como el posicionamiento de las páginas que lees ahora, tan enrevesadas como la fórmula mágica del buscador que te ha traido hasta este absurdo artículo, a propósito de nada.

Entre tanto, hay gente por la calle, el sol brilla y otro como tú y como yo se siente solo mientras pasea a su perro por la avenida. Pero fíjate bien, no está solo, le acompaña el sol, el aire, la astenia primaveral, los pájaros esperando una miga de pan, el perro alargando su paseo, el coche que lo ve cruzar, el mundo entero que depende de que sujete su parte de gravedad para no caerse, es un ser importante y no lo sabe, porque nadie se lo ha dicho aún o porque se lo dijeron tantas veces que al final pensó que era otra campaña publicitaria que vendía felicidad.

Hoy hice una llamada. Anduve unos kilómetros y hablé con alguien a quien no hablaba desde hace miles, como dicen ahora los chavales.
Curiosamente no me había olvidado y a las pocas frases retomamos la amistad donde la habíamos dejado.
 He de admitir que me sentí un poco estúpida al marcar su número, ni siquiera lo tenía ya memorizado en el móvil, pero aún lo recordaba.
 Pensé. para tomar valor, que alguien debía apostar por tantos recuerdos y tantas vivencias compartidas, que no merecía la pena olvidar que hubo un tiempo en que compartimos soledades.
Confesaré que también quería compartir el sol, el sonido de los coches, el piar de los gorriones en primavera con alguien que conociera el poema de Martí:  "Cultivo una rosa blanca, para el amigo sincero que me da su mano franca".
 Hoy rememoré lo que es una conversación sin teclados y de nuevo tuve ganas de escuchar.

domingo, 3 de abril de 2011

DÍAS.

MUEVE EL MUNDO UNA BRISA GRIS QUE TIENDE A DEJARLO TODO QUIETO.
LA PRISA SE ADHIERE A LAS GENTES QUE VEN PASAR LOS DÍAS SIN QUE NADA CAMBIE.
TENEMOS UN SALIDERO EN EL RECIPIENTE DE LA ESPERANZA, LA VEO DERRAMARSE A MI ALREDEDOR Y SOY CONSCIENTE DE QUE CADA VEZ ME QUEDA MENOS.
NO ESPERO QUE ALGUIEN HAGA ALGO, SÓLO ESPERO NO DESISTIR.

VAMOS A HACER COMO QUE NO ESCUCHAMOS EL CANTO DE SIRENA, DEMOSLE TIEMPO AL QUE NO TIENE Y OXÍGENO AL DESALIENTO.
YA NOS CUESTA MIRAR AL FRENTE SIN TENER QUE BAJAR LA CABEZA. EMPEZAREMOS A DESPEDAZARNOS ENTRE NOSOTROS ANTES DE EL SOL SE PONGA Y LA LUNA LLENA NOS CONVIERTA EN LOBOS.
 SÓLO ENTONCES VOLVEREMOS A SER MÁS HUMANOS.