Hoy es el día de los enamorados


Oh el amor, el amor. Decir que es un estado de constante y bobalicona felicidad sería muy poco romántico. Aunque aceptar definiciones como esa de que amar es no tener que decir nunca lo siento, queda como ilusa y demasiado naif.
El que ama, ama porque sabe decir lo siento y reconocer que no ha pensado en el otro a la hora de hablar y actuar. Hay que amar mucho para reconocerse imperfecto, hay que estar muy enamorado para decir lo siento aún sabiendo que se ha obrado con rectitud. No hablamos de sacrificios anti-sistema, que ya no se lleva eso de dejarse la vida por hacer feliz a otro, hablaríamos en otro todo caso de amor incondicional y eso está mal visto en nuestra sociedad.


Amar como mucho es compartir, siempre que te sobre.
Amar es hacer sonreír al otro, siempre que nos hayamos levantado de buen humor.
 Amar es entregarse sin reservas (ahí no haré comentarios porque se presta a múltiples interpretaciones dependiendo de que lo lea un hombre o una mujer).
Amar es decir “te quiero” y demostrarlo, a ser posible renunciando a lo que te gusta y comprando muchos regalitos.
Amar en definitiva es conseguir que alguien te acepte tal y como eres y, en caso de ser necesario, cambie voluntariamente todo lo que no te lo haga creer.


¿El amor es duradero? Una buena amiga daría la respuesta clara de lo que dura el amor, pero no va a estar leyendo esto porque andará de viaje con su amor, como debe ser.
¿El amor salta por la ventana cuando la pobreza entra por la puerta o contigo pan y cebolla? En estos tiempos de crisis lo que está claro es que la gente se divorcia menos. No porque se ame más sino porque no hay dinero para abogados. Vuelve el amor familiar hasta por la suegra si tiene buena pensión y es que el amor y el jamón está claro que con pan sabe mejor.


Pero aparte de bromas, sentirse enamorado es mejor que sentirse amado, al menos es mucho más fácil. En ese éxtasis pletórico de hormonas uno no se da cuenta de casi nada, todo es bello, todo es maravilloso, todo es posible en domingo (ah no, que esa es otra película). Quiero decir que todo se magnifica como en la casa de Gran Hermano y nada parece lo que es, ni es lo que parece. Y es ahí donde radica el problema.


Cuando el problema aparece, cuando el rosa se transforma en marrón o cuando ya no son sonrisas todo lo que  provoca el enamorado. Cuando te toca escuchar sus quejas laborales o tragarte el partido de futbol cada fin de semana, aún cuando le has dicho que no a las amigas o las compras por quedarte allí a su lado. ¡Ay cómo se descuajaringa entonces el enamoramiento!
Entonces es cuando aparece el amor, porque sentirse amado es mucho más. Es sentirse comprendido, apoyado, confortado, cuidado, mimado, acompañado… Es sentirse seguro y confiado, en paz con uno mismo y conforme con la vida, venga como venga porque se tiene la certeza de tener un compañero con quien lucharla.


Es una sensación real, tan real como que es física y hasta los científicos se asombran del poder del amor. Te dejo un enlace para que veas una noticia reciente y compruebes cómo el ser amado es un estado patente e incluso beneficioso para la salud. Feliz San Valentín.

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