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Mostrando entradas de marzo, 2012

IV.- CAMAGUEY- CIEGO DE ÁVILA (MORÓN) – EL COBRE

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Mi viaje a Cuba tuvo como eje fundamental la visita a los familiares de mis amigos que ya no viven en la isla.
Es complejo escribir sobre el desarraigo familiar que se respira en el país. Exteriormente se nota quien tiene a alguien fuera por la forma de vestir. Te encuentras con la última moda de Adidas o Nike América mientras paseas por las calles. Camisetas, piratas, zapatillas deportivas, todo lo que aquí en España vale un pastón allí lo llevan combinado con ropa de hace cinco temporadas con la mayor naturalidad. También llama la atención la cantidad de oro que prende de los cuellos de las gentes más modestas. ¿No tendrá el mismo precio que aquí, o es que tienen todavía algún tesoro escondido con el que no dimos los españoles cuando fuimos a colonizar?
El caso es que Cuba es por sobretodo un lugar de contrastes. Me llama poderosamente la atención el dominio lingüístico que tiene el cubano medio. Un vocabulario extenso y culto, con palabras que no se usan en España en el lenguaje coloq…

Mi viaje a Cuba III.- La olla arrocera y el Caribe.

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Llegamos a nuestro primer destino al anochecer. Una primera mirada a la ciudad me descubre un bullir efervescente de gentes en las calles, haciendo nada en particular, viviendo en una constante búsqueda de algo inconcreto. En una calle cualquiera se amontona un grupo de personas en torno a una carretilla de comida y unas luces como de fiesta.  Pregunto, porque eso va con mi carácter, y espero que me digan a qué se debe esa algarabía con música y todo. "Es la cola para la olla arrocera" me responden. Y creo que aún no se me ha cerrado la boca del asombro. Por fin Fidel ha dado la olla arrocera a la ciudad y hay que hacer cola para obtenerla, ya la tienen en casi toda Cuba. Mira, pienso, este gobierno que regala electrodomésticos a la población tampoco es que no mire por el pueblo. Pero vuelvo a equivocarme.



Lo que el gobierno regala es la opción de compra, luego, el cubano tiene que pagar ciento veintitantos pesos si le toca poder comprarla. Estoy alucinando. Más alucino en cambi…

MANCHAS DE VINO ROJO (Relato)

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Las grietas en la mesa de la taberna parecían sonreírle. Unas viejas vetas de una madera desgastada que alguien marcó a navaja, en un vano intento de ganarle memoria al tiempo, desdibujaban sus musas y las volvían a pintar sobre colores indefinidos. El escritor maldecía su desgana y perseguía con su dedo fino de creador la gota de vino que resbalaba por la boca de la jarra de barro. El charquito que formaba reflejaba la luz de la bombilla que pendía del techo, formando un arcoíris que le recordó a los ojos de la mujer que había compartido con él las últimas noches.



 Sonrió tristemente. Cuánto le envidiaron los compañeros de farra cuando se dieron cuenta de que fue él el elegido y cuánto se creció él a su lado cuando salieron juntos de aquella misma taberna, cogidos de la mano. Qué poco imaginaba cuánto llegaría a arrepentirse de aquel momento sublime, en el que compartió la luz de esa mirada que lo destruía. Acercó el papel a sus ojos y el blanco de su rostro le golpeó como un sable en e…

Mi viaje a Cuba II : En carretera.

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Mientras viajo en el asiento posterior del coche de alquiler, paso la mirada por las gentes que esperan en la cuneta.  Me llama la atención las muchachas que se ofrecen a pie de carretera, algunas parecen no tener más edad que mis hijas.  En el avión que me llevó a La Habana viajé justo detrás de cinco hombres. Iban solos, creo que por pura lógica, porque eran feos como pegarle a un padre: De mediana edad, tal vez cultos o con estudios universitarios por la conversación que pude ir escuchando. Vestían unas horribles camisas “tropicales” que yo no veía desde que pusieron por televisión española la serie de Corrupción en Miami. Sentía vergüenza ajena tan sólo de pensar que fueran el ejemplo del turismo sexual del que tanto se habla en relación a Cuba. También viajaban cuatro chicas solas en ese vuelo, puestos a pensar mal, también la liberación de la mujer ha podido degenerar en esos términos. Claro que ellas no eran tan feas, aunque sí desinhibidas y escandalosas. Siempre suele salir gana…

Seis años ya, y parece ayer: Mi viaje a Cuba, la llegada.

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Después de tanto tiempo esperando, o también por qué no soñando, con ese encuentro con la tierra cubana hoy puedo decir que mereció la pena la espera. Mereció la pena esperar nueve horas de avión para ver con mis propios ojos lo que son tres horas de espera para pasar por la aduana, la mirada acusadora de quien mira y remira la foto de mi pasaporte y parece acusarme de estar viva, mientras intenta descubrir en mi mirada el tremendo delito de intentar pasar un aparato electrónico. -Pero pase, es española.

Y me entero de cómo la paisana casada en mi país tiene que pagar por la ropa de bebé que no coincide con  talla del que lleva a conocer a su familia.  Con doscientos euros se hubiera librado de la molestia, doscientos euros y no te abren la maleta, dice otra más asidua de las aduanas, éstos te cobran por todo. Y yo abro mucho los ojos y pienso que lo legal y lo ilegal no tienen traducción en este idioma, aunque digan que también hablan español.


El camino hasta el hotel es una vuelta por  l…