Te saludo, mi invitado.

Bienvenido al lugar. Pasa sin llamar. No hay grandes descubrimientos, en lo sencillo está casi siempre la sabiduría, aunque no es éste el caso.


Siéntate donde puedas y mira pasar la vida desde una ventana del sur. Todo parece diferente cuando se lee a media voz, ante una copa de vino. Aunque puedes gritar si quieres, la libertad es un don preciado y un signo de salud.

Permítete brindar por ella: ¡ por tu salud!

miércoles, 4 de abril de 2012

Maravillas de la naturaleza: El Mangostán


La casualidad, en la que no creo, me ha llevado hasta el Mangostán. Si ya me apasionaba el mundo de los remedios caseros y las plantas curativas, ahora es cuando me he dejado seducir por un  conocimiento serio de lo que llaman la reina de las frutas, el mango asiático o Mangostán.
Siempre me gustaron las plantas y la medicina natural. Entre acudir a la química pura y dura para una dolencia o carencia física y anímica, y consultar con la chica de la herboristería, no me lo pensaba. Tal vez por la reminiscencia sesentera de la cultura Hippy, por mi tendencia a creer que lo natural es siempre lo que menos efectos secundarios tiene, o porque, sencillamente, me harté de que me recetaran ibuprofeno para todo en la Seguridad Social, el caso es que desde hace mucho tiempo apuesto por curación de base y la prevención natural.

No es que deje de acudir al médico y que no crea en la medicina tradicional, ni mucho menos. Confío plenamente en mi especialista y mi médico de cabecera para casos de enfermedad. Pero me queda claro que no atenderán como enfermedad, si no es grave, mi retención de líquidos, por mucho que me afee, ni la endeblez de mi pelo, ni  esas manchitas que me salen con el sol, ni el dolor de todo después de un día imposible, ni el desánimo y agotamiento que mi vida diaria me regala.



¿Y qué tiene que ver todo esto con el Mangostán? Pues al parecer todo, porque leo y me informo de que es un potente anti-oxidante y anti-inflamatorio natural, que acude a mi organismo para combatir las inflamaciones que producen muchas de las dolencias y malestares del cuerpo y de la piel que, aún no son enfermedades para acudir al médico, pero pueden llegar a serlo.

Según los estudios de diferentes laboratorios, todo tiene que ver con unos fitonutrientes y las maravillosas xantonas, un componente bioactivo que ayuda a mantener la salud intestinal, a robustecer el sistema inmunológico, a neutralizar los radicales libres, a fortalecer los cartílagos y el funcionamiento de las articulaciones y a favorecer un sistema respiratorio estacional saludable.

Para hacernos una idea se sabe que el Aloe tiene 3 xantonas y el Mangostán cerca de 50, por lo que resulta un alimento con potentes propiedades anti-inflamatorias, anti-fatiga, anti-oxidante y por tanto anti-envejecimiento, hipoglicémico, inmunomodulador, anti-lipédico y anti-obesidad, anti-arteriosclerótico, anti-depresivo, ansiolítico y un montón de “antis” más, relacionados con la inflamación celular que son señal inequívoca de que existe una enfermedad, o un principio de ella.

Por extensión, el uso del Mangostán se presenta como un eficaz preventivo de numerosas enfermedades más o menos graves como el Alzheimer, la formación de tumores, la artritis, la Fibromialgia y las alergias. Es bueno para luchar contra los virus y las bacterias, baja la fiebre, reduce el dolor de nervios y hasta controla la caspa y reduce la soriasis. Comienzo a comprender por qué le llaman la reina de las frutas.




Bueno, eso no lo digo yo, en la página www.pubmed.com, se recogen numerosas investigaciones médicas sobre las xantonas buscando por xanthones o mangosteen.
Hace relativamente poco tiempo que se comercializa en España, apenas 2 años, aunque son 10 los que se vende en numerosos países, entre ellos el que patenta la fórmula, EEUU. 

Empresas como Xango lo distribuyen en sistema de marketing multinivel, a través de distribuidores, bajo la supervisión del Dr. Frederic Templeman. Se vende al precio aproximado de 35€  la botella, que dura más de veinte días, casi como una crema hidratante.

Ya se sabe que la panacea no existe, ni la fuente de la eterna juventud, pero no podemos negar que la naturaleza siempre ha ayudado al hombre, a pesar de sus continuos ataques a su integridad y, quién dice que, si no a vivir más, el Mangostán no pueda ayudarnos a tener mayor calidad de vida.