Una cometa sin hilos: Un poema a la libertad.


En los albores del alba, con la camisa atada a las últimas carencias
pudo ser que se era una persona atenta, regocijada de antaño y de vivencias.

Caminó sin interés ni fondo, en la curiosidad del amor prometido
buscó bajo el pilón de los testigos, indagó en las ciénaga de lodo.

Pero tras de los barros enfangados, enredado en preguntas sin sentido
una voz que le apremia y le acontece, que  lo empuja a la luz de un sol rendido.

Sordo a llamados mundanales, ciego a certezas evidentes, canta porque cantando enajena los ruidos de la ira que ensordece.


Atrás los oscuros abismos donde tendía soledad y ventilaba sábanas a
verlas volar y desaparecer como pájaros, sentado frente al hastío y la desgana.

Se le olvidan los milagros cotidianos, se le ensucian de descaros y mentiras
y ese lazo que entrañable lo sujeta, se desliza soltándolo hacia arriba.

Y sobrevuela el rasante cual cometa, por encima de soles desabridos que tuercen sus rayos que no queman, derritiendo como cera sus caretas.

Y se siente feliz y también libre, presupone que no hace lo correcto, pero el amor que siente es tan  palpable, que ni culpa ni pecado lo sujeta.

Se soltó de los miedos consecuentes, de la soberbia y la melancolía, de los pasos sin huellas, de los entes que acosan de amenazas sus miserias.

No deshoja ya flores ni cose redes, no promete lo que nunca tuvo. Se limita a estar si le apetece, a ocupar el espacio que lo eleva, porque es consciente de que nunca lo retuvo.

No es desengaño, ni siquiera enfado, es un estar sin ser, un lanzamiento. Si que agradece el primer impulso que le dio claridad y ser al dueño, al único al que debe pleitesía, veneración y auténtico respeto.

Se limpió con las manos los juicios, se acicaló de creación y vida, vistió de sonrisas los dos mundos y buscó entre los riscos la salida.

Y ahí lo encontré, acurrucado, bañándose de sol y de caricias, la lluvia lo besaba y sonreía, el viento lo empujaba lentamente.

Y lo vi volar, cometa errante, emergiendo del lodo y la injusticia, y subir como globo sobre nubes a aprehender con los dedos tanta vida, que el universo asiente confortado, porque ése es el misterio que escondía.


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