Te saludo, mi invitado.

Bienvenido al lugar. Pasa sin llamar. No hay grandes descubrimientos, en lo sencillo está casi siempre la sabiduría, aunque no es éste el caso.


Siéntate donde puedas y mira pasar la vida desde una ventana del sur. Todo parece diferente cuando se lee a media voz, ante una copa de vino. Aunque puedes gritar si quieres, la libertad es un don preciado y un signo de salud.

Permítete brindar por ella: ¡ por tu salud!

martes, 7 de julio de 2015

Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo ...

Hacía tiempo que no escribía en mi blog. Sin embargo alguien hoy me recordó que me leía y no quise hacerle el feo de plasmar alguna reseña, para agradecerle que no me olvide a mí.
A estas alturas ya no me preguntaba quién leería mis entradas, quizá porque estoy en otras cosas, participando activamente en los cambios de mi país, quizá porque siempre escribí para mí, sin importarme quién o quién no, apreciara mi literatura.


Pero mire usted por donde ¡que sí que me leen! ¡Cuánto honor! Y yo que pensaba que ocupaba el ciberespacio absurdamente, que apenas mis amigos entraban por cumplir.
 Oh sí, dije mis amigos, tal vez mis hermanos, tal vez algún antiguo compañero de colegio o instituto, alguien con antecedentes y conocimientos de mi persona o personalidad, alguien con la mínima paciencia para captar mis ironías y mis bromas, mis ocurrencias para cuatro, y mis pensamientos ilógicos y recurrentes.

Pero vaya que nó.
 Aquí puede entrar cualquiera. No es como facebook o twiter, donde uno acepta o elimina a su gusto o disgusto, donde existe ese bloqueo que le hace sentirse a una como si poseyera el poder, para no volver a ver a alguien en toda su vida. Esto es otra cosa. Aquí la puerta está abierta y se pasa sin llamar y, lógicamente, sería mucho pedir que se evitase el portazo al salir.

Aquí se deja una un trocito de su vida a solas con su ordenador (digo a solas porque no cuento con los que entran diez veces a cada frase, ni los que reclaman tu atención para otros diez quehaceres, más o menos importantes y oportunos, que ha de haber tiempo para todo).
 Un trocito de vida digo, con mayor o menor inteligencia, más o menos bien escrito, en grande o pequeño estilo y con mucho de una misma en cada letra.
Pero en ésto, como en todo, puede opinar cualquiera.


Vivo en un país libre, o eso me creo tal vez porque necesito creerlo o es lo que me dijeron. Lejos de mí está el privar a alguien de opinión, como lejos el dejarme influenciar por lo que piense.
 Pero igual que creo que todos somos iguales ante la ley, creo también en la capacitación del individuo y en la responsabilidad, que tanto de actos como de expresiones tiene hacia la sociedad, en cada opinión que vierta.
No me vale eso de "Es lo que yo pienso" "Yo soy así" o "Digo lo que quiero porque puedo". No, a mí no me vale. Debo ser de esa rara especie de personas.
Creo que uno debe opinar con conocimiento y si no lo tiene, lo adquiere antes de opinar. Uno debe hablar con respeto y si no lo guarda, no se lo merece. Uno debe juzgar con conocimiento y respeto, pero sobre todo con educación.
 Porque cuando uno no conoce, no respeta y juzga sin saber, sin tolerar y sin educación, convierte sus palabras en vómitos, pierde la razón que pudiera tener y se despoja de total credibilidad.

Es un hecho, pueden hacer memoria y comprobar con ejemplos.
No se nos queda en el recuerdo la razón por la que aquel o aquella despotricó y se puso en evidente ridículo, se nos quedan sus palabras, sus formas, su amasijo de incongruencias que transcienden como en base a nada.
Así es y así seguirá siendo. No nos acordamos bien de la fiesta, pero sí de la trompa que con que acabó el día fulanito y de las veces que terminó en el suelo o metiendo la pata.
Por esa y otras razones hoy vi útil retomar el blog. Por el recuerdo que pueda dejar en quien me lea, porque aspiro a que sea congruente, respetuoso y juicioso, aunque entiendo que será por supuesto enjuiciado y ése y no otro, es el motor que me empuja a escribir.

Chabela Ximénez.